
Informe Beazley: la transición energética, frenada en empresas de todo el mundo por la incertidumbre
El 74% de los directivos a nivel mundial afirma que la incertidumbre está frenando la inversión en la transición energética, un porcentaje que es aún mayor en España al alcanzar el 78%. Así lo revela el informe global 'Spotlight on Energy Transformation 2026: Powering a new energy order', elaborado por Beazley. Esa incertidumbre procede de varias vías, como la economía, la evolución regulatoria, el impacto creciente de los fenómenos meteorológicos y las tensiones geopolíticas como el estrecho de Ormuz.
También revela el informe que la convergencia de riesgos está creando barreras para la movilización de capital y retrasando las decisiones de inversión, lo que pone de relieve la necesidad de transferir el riesgo para liberar capital.
Estas son otras conclusiones del estudio: el 32% de los directivos cita los retrasos relacionados con la transición como uno de los tres principales riesgos macroeconómicos (el 34% en España); en España, el 78% de los directivos afirma que el contexto económico actual está provocando que las iniciativas de sostenibilidad pierdan prioridad dentro de sus organizaciones, siendo el porcentaje más elevado entre los países de nuestro entorno; el 74% de los directivos españoles afirma que fenómenos como inundaciones, incendios forestales u olas de calor ya están influyendo en dónde y cómo operan sus organizaciones; y el 69% de los directivos españoles considera que la complejidad regulatoria está incrementando el riesgo operativo de sus organizaciones.
"Desde el aumento de la demanda energética impulsado por la transformación tecnológica hasta la necesidad de una mayor seguridad y resiliencia energéticas, la transición energética es una de las mayores oportunidades comerciales de nuestro tiempo. Sin embargo, la ambición va por delante de la preparación, y muchas empresas e infraestructuras tienen dificultades para avanzar", reconoce Kelly Malynn, Head of Transition & Emerging Risk en Beazley.
El informe también destaca que la creciente demanda energética asociada a la digitalización, los centros de datos y la inteligencia artificial está añadiendo nuevas presiones sobre las infraestructuras energéticas. En este contexto, las organizaciones deben gestionar simultáneamente riesgos climáticos, regulatorios, tecnológicos y geopolíticos, lo que exige enfoques cada vez más integrados de gestión del riesgo.
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