
La marca y las ventas
Una organización empresarial se construye sobre un conjunto de activos estratégicos que, bien gestionados, generan valor y ventaja competitiva en el mercado. Entre ellos, la MARCA ocupa un lugar prioritario: es el activo intangible más complejo de construir y, sobre todo, de mantener en el tiempo.
La marca no es responsabilidad exclusiva del área de marketing. Es un compromiso transversal que implica a toda la organización, y no hablamos del ente institucional únicamente, sino de cada una de las personas que la forman. El departamento de marketing tiene la función de definir, proyectar y expandir la estrategia de la marca hacia dentro de la compañía y hacia el mercado, pero la reputación se construye desde cada interacción, cada servicio prestado y cada experiencia generada.
Cuando hablamos de reputación lo hacemos desde un punto de vista de referencia, de confianza, de credibilidad y de autoridad. Una buena reputación es primordial para que el consumidor la adopte como su referente y la posicione en su mente de manera positiva.
En un entorno competitivo y saturado, cuando un cliente está inmerso en un proceso de compra elegirá aquellas marcas con buena o mejor reputación, percibiendo la misma como un referente sólido y fiable.
Marca y ventas son dos conceptos estrechamente relacionados porque cualquier organización debe trabajar su marca y su reputación como una herramienta comercial que le ayude a conseguir sus objetivos.
En este sentido, la reputación reduce la incertidumbre, acorta los procesos de decisión y disminuye la sensibilidad al precio. La gestión estratégica de la marca actúa como una auténtica palanca comercial, influyendo en la conversión, la fidelización y la recomendación.
El consumidor ya no es un receptor pasivo de mensajes corporativos y comerciales, construye activa y directamente la marca. Los consumidores buscan activamente información, comparan productos y comparten experiencias en distintos medios. Su opinión sobre las marcas y sus experiencias son muy relevantes, siempre lo han sido, pero ahora mucho más en un entorno digital donde comparadores, reseñas y redes sociales amplifican cualquier experiencia. La MARCA debe escuchar permanentemente a sus clientes y consumidores y, a través de ellos, ir mejorando en ofrecer mejores servicios y satisfacer lo que de verdad les importa.
En nuestro sector, el cliente elige nuestro producto por unas determinadas coberturas, un servicio, una rápida atención al cliente, etc. y, frente a esa situación, la credibilidad y la solidez son los principales indicadores que nos diferencian de cualquier competidor. Sin duda, doy por hecho que una buena reputación está respaldada necesariamente por un buen producto competitivo, claro y eficaz.
Insisto, hablamos de confianza y de autoridad de marca. La alta notoriedad, ya sea por presión comercial o impactos publicitarios, no implica que esta genere mayor confianza al cliente. La recomendación y el continuo "ruido" positivo corporativo de una entidad demuestran mayor coherencia en el tiempo y en el comprador.
En Divina Seguros trabajamos con un propósito: transformar la incertidumbre en tranquilidad. Nuestros productos constituyen la base de ello, pero es la coherencia entre lo que decimos y lo que hacemos lo que realmente construye confianza.
La gestión de la marca no es una acción puntual, sino un ejercicio permanente de responsabilidad corporativa. Porque en seguros, más que vender pólizas, gestionamos confianza. Y la confianza, cuando se cuida y se protege, se convierte en el mayor motor de crecimiento sostenible.
Artículo de Adrián Martínez, director Comercial y Marketing de Divina Seguros
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